LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA EN IBIAS.

La profunda relación secular de Ibias con la agricultura y la ganadería, explicaba la razón de ser de la gran superficie territorial destinada a la alimentación forrajera del ganado. En la actualidad introduce un elemento de incertidumbre con respecto al cambio del uso del suelo que se está produciendo en todo el concejo, ya que son muy frecuentes y generalizadas las reforestaciones con especies de crecimiento rápido, y los abandonos de tierras, lo que conllevará en pocos años un cambio sustancial de nuestro paisaje agrario.
Una importante fracción de nuestra superficie territorial está destinada a diversos cultivos agrícolas, y presenta un innegable interés botánico, paisajístico y cultural. Existen cultivos de variedades tradicionales de plantas de interés botánico como trigo del país, y también interesantes rotaciones de cultivos, en ciclos de tres o cuatro años.
Las huertas suponen para la economía rural – más antes que ahora – el abastecimiento de comida para todo el año. Una buena parte del esfuerzo que supone la huerta se dedica a la alimentación de los cerdos. La mayoría de huertas de nuestro Concejo destina una parte del cultivo a la patata, base de nuestra alimentación tradicional, ya sea frita o cocida en cachelos. No faltan lechugas, berzas, judías, tomates, cebollas, puerros y otras muchas hortalizas. Antaño estas variedades eran locales, y estaban seleccionadas por los agricultores, pero hoy son sobre todo variedades comerciales. También suele existir alguna planta medicinal o aromática en las huertas, como el perejil o el romero. El abono tradicional para estas huertas suele ser el estiércol, elaborado en las cuadras con los excrementos de las vacas mezclados con la cama, compuesta por tojos, retamas o helechos. Así, se establece un ciclo cerrado cuyos integrantes son las vacas, las huertas, los prados, el monte y el agricultor y ganadero, conformando un complejo agroecosistema sostenible. La introducción de las modernas ganaderías con sus fosas de purín ha ocasionado cambios en estas prácticas.
Las zonas de cultivo de secano, las llamadas leiras, están sometidas a rotaciones de cultivos, con el fin de complementar las necesidades de las plantas en suelos pobres o poco abonados. La rotación más frecuente es un ciclo de tres años, alternando los cultivos del centeno, el nabo y la patata. También se empleaba uno más largo, de cinco años, en el que se cultivaban sucesivamente en la misma parcela centeno, nabo, patata, trigo, nabo, patata y centeno. Otra planta que se cultivaba en las mejores tierras, dentro de las rotaciones descritas, era el lino, para la obtención de hilo destinado a la confección de prendas en los telares. Actualmente no se cultiva. Además se empleaba el barbecho para recuperar las tierras agotadas. Hoy las modernas técnicas de agricultura ecológica emplean estos principios como parte de sus técnicas de cultivo, en busca de la sostenibilidad que ha perdido la agricultura convencional.
 Foto: Agricultores recogiendo hierba seca en Valdeferreiros.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s